Instalación de aerotermia: los tres casos

Piso, casa unifamiliar y comunidad con caldera central no se calculan igual, y aquí van por separado.

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Montaje de un equipo de aerotermia

Cómo funciona la bomba de calor aire-agua en calefacción

Los tres casos que existen y por qué no se calculan igual

Los servicios que se cotizan desde estas páginas cubren el ciclo completo, desde el aerotermo compacto que solo produce agua caliente hasta la sustitución de la sala de calderas de un edificio entero. Pero el catálogo importa menos que una distinción previa, y es la que organiza esta página: hay tres situaciones y no se calculan igual.

El piso, que es el caso peor documentado

Un piso intermedio tiene vecinos arriba, abajo y a los lados, así que pierde calor prácticamente solo por la fachada. Su demanda es baja y el equipo que necesita, pequeño. Eso lo abarata, y explica por qué las cifras publicadas, calculadas sobre casas exentas, quedan tan lejos de la realidad de quien vive en un bloque.

Lo difícil aquí es otra cosa: colocar la unidad exterior. Patio de luces, tendedero, terraza o cubierta, cada opción con su permiso, su límite de ruido y su longitud de tubería.

La casa unifamiliar, donde manda el dimensionado

Aquí el sitio sobra: hay jardín, hay lateral y hay cubierta. Lo que se complica es el cálculo. Una casa exenta pierde calor por cuatro fachadas, por el tejado y por el suelo en contacto con el terreno, y suele estar en zonas con mínimas más bajas.

La demanda sube, el equipo crece y la inversión inicial también. Ahora bien, gastar más también significa tener más que ahorrar: el margen que saca la bomba de calor sobre una caldera se multiplica por cada hora de funcionamiento, y en una casa así son muchas horas.

La comunidad con caldera central

El tercer caso no es técnico sino colectivo. El sistema es común, la sustitución se vota en junta y el coste se reparte por coeficiente. Hay dos vías: un equipo centralizado que sustituye a la caldera y mantiene el esquema actual, o equipos individuales por vivienda, que reparten el gasto pero multiplican las unidades exteriores y con ellas el problema de ubicación.

Lo que más tiempo consume en la reunión no suele ser la máquina: es decidir si se aprovecha la obra para instalar contadores individuales.

Aerotermia para un piso

El caso más común y el peor documentado: medianeras que reducen la carga térmica, radiadores que a menudo sirven, y una unidad exterior que hay que colocar donde quepa.

Aerotermia para una casa unifamiliar

Cuatro fachadas, cubierta y suelo en contacto con el terreno: la demanda sube, el equipo crece y la inversión también, pero el ahorro mensual es mayor y la amortización más corta.

Aerotermia para una comunidad con caldera central

Sustitución de la sala de calderas de gas o gasóleo, con la decisión en junta, el reparto por coeficiente y la conversación sobre contadores individuales.

Cambio de caldera de gas o gasóleo

Aprovechando el circuito hidráulico que ya está montado, que es la partida cara de una calefacción y la razón de que el cambio sea asumible.

Agua caliente sanitaria con aerotermo

La vía de entrada más barata cuando la calefacción se mantiene: ocupa lo que un termo y funciona los doce meses del año.

Mantenimiento y reparación

Revisión anual, comprobación de rendimiento y averías. El consumo de una bomba de calor se degrada despacio y sin avisar, y se nota en la factura antes que en una avería.

De qué sistema se viene y qué cuesta dejarlo

La primera pregunta no es qué equipo poner sino de dónde se viene, porque el sistema actual determina contra qué se compara el ahorro y quién tiene que decidir. Una vivienda con caldera individual de gas es una decisión personal y de plazo corto.

Un piso enganchado a una central de gasóleo es una decisión de comunidad, con acta y reparto. Y una casa que se calienta con propano o con eléctrico directo parte de un coste por hora de funcionamiento tan alto que la cuenta cambia por completo. Son tres puntos de partida y tres conversaciones distintas.

Lo que ya está puesto

  • Generador con más de quince años
  • Tanque de gasóleo bajo el patio
  • Acumulador eléctrico insuficiente

Una obra que ya viene

  • Vivienda a reformar entera
  • Sustitución de carpintería
  • Promoción nueva bajo normativa vigente

Lo que se decide entre varios

  • Cuarto de calderas del edificio
  • Gasto repartido sin medir
  • Etiqueta energética caducada

Qué partidas mueven el precio y cuáles se olvidan

Aquí es donde se producen las diferencias grandes entre ofertas que parecían equivalentes, y casi nunca están en el precio del aparato.

El acumulador de agua caliente, los elementos que haya que sumar a los emisores, la bancada sobre la que se apoya la unidad exterior, el ajuste del reparto de caudal y el papel que legaliza la instalación aparecen desglosados en unas propuestas y en otras se dan por incluidos sin decirlo. Antes de mirar la cifra de abajo hay que dejar las tres ofertas cubriendo lo mismo.

Estudio de carga térmica

Cálculo estancia por estancia y comprobación de si los emisores actuales trabajan a baja temperatura.

Material del circuito

El generador y todo lo que lo acompaña: depósito de acumulación cuando toque, elementos de seguridad, circulador y las llaves de corte y regulación.

Montaje e integración

Conexión al circuito existente, bancada antivibratoria de la unidad exterior y desmontaje del generador anterior.

Puesta en marcha

Equilibrado del circuito, curva de temperatura ajustada a la vivienda y explicación del control.

Documentación

Certificado de la instalación, alta ante la comunidad autónoma y papeles válidos para ayudas y certificado energético.

Suelo radiante, radiadores o fancoils: a qué temperatura trabaja cada uno

Aquí manda un solo número: a qué temperatura tiene que salir el agua. El suelo radiante se conforma con treinta y cinco o cuarenta grados y por eso es donde el equipo rinde mejor, aunque cueste levantar el pavimento.

Un radiador de fundición, con toda su superficie, se apaña con cuarenta y cinco. El de aluminio va más justo y a veces pide crecer. Y para el verano no vale ninguno de los dos: refrigerar exige fancoils o el propio suelo, y eso hay que decidirlo el primer día porque cambia el proyecto entero.

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Del cálculo de carga térmica a la puesta en marcha

Del primer contacto al equipo funcionando hay cuatro etapas, y la que más se descuida es la última. Un aparato correcto con la regulación de fábrica gasta bastante más de lo que debería: la curva que relaciona la temperatura del agua con la del exterior hay que dejarla ajustada a esa casa, con sus pérdidas y sus horarios.

Y si el circuito mezcla emisores de distinto tipo, el reparto de caudal no se equilibra solo. Ahí se decide buena parte del consumo de los quince años siguientes.

01

Cálculo de la carga térmica

Estancia por estancia, que es lo que fija la potencia y evita pagar por una máquina más grande de la necesaria.

02

Dos propuestas comparables

Una aprovechando los emisores actuales y otra cambiándolos, con el consumo estimado de cada una.

03

Montaje

Sustitución del generador, tendido hasta el circuito existente y anclaje antivibratorio de la unidad exterior.

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Puesta en marcha y registro

Equilibrado, curva de temperatura ajustada a esa vivienda, certificado de la instalación y alta ante la comunidad autónoma.

Qué gana una vivienda frente a la caldera que tiene ahora

Contra una caldera moderna de gas, la comparación tiene tres columnas y no dos. En lo que cuesta montarlo gana la caldera con claridad. En lo que cuesta usarlo gana la bomba de calor, porque por cada kilovatio de electricidad devuelve varios de calor.

Y la tercera es la que casi nunca se pone: la caldera resuelve el invierno y nada más, mientras que el mismo equipo cubre también los meses de calor y el agua caliente de todo el año. Puestas las tres, el resultado depende de dos datos tuyos: cuántos meses enciendes la calefacción y qué pagas hoy por el combustible que quieres dejar.

Un equipo para las tres cosas

Calefacción, refrigeración y agua caliente salen del mismo aparato, sin sala de calderas ni depósito de combustible.

El cálculo antes que el catálogo

La potencia sale de la carga térmica de la vivienda y no de una regla de vatios por metro cuadrado, que es lo que lleva a sobredimensionar.

Sin combustión dentro de casa

Desaparecen la chimenea, la revisión periódica del gas y la rejilla de ventilación obligatoria del cuarto de caldera.

Rendimiento que se sostiene

Una revisión anual mantiene el consumo cerca del prometido, que es donde se juega la amortización a diez años.

Instaladores de la zona

Empresas habilitadas que trabajan en la comarca y conocen sus ordenanzas de fachada y sus ayudas autonómicas.

Los tres casos, por separado

Piso, casa unifamiliar y comunidad con central no se calculan igual, y mezclarlos es lo que hace inservibles las cifras publicadas.

Lo que cuentan quienes ya han hecho el cambio

«Lo que nos sirvió fue ver la cuenta separada del piso y la de un chalet. Hasta entonces todas las cifras que leíamos eran de casas con jardín y no nos cuadraba nada.»

Familia — Sabadell · piso de 88 m2

«Veníamos de gasóleo y llevábamos tres inviernos discutiendo en la junta. Con el reparto por vivienda escrito en una tabla se aprobó en veinte minutos.»

Comunidad de propietarios — Mataró · bloque de 18 vecinos

«Pensábamos que había que cambiar todos los radiadores. Al final se ampliaron dos y el resto se quedó donde estaba.»

Vivienda unifamiliar — Girona · 140 m2

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